PROBLEMA ÉTICO GENERAL “LA CORRUPCIÓN EN
COLOMBIA”
Para
poder entender esta problemática debemos comenzar por su definición: entendemos
por corrupción la acción de corromper, alterar, pervertir, sobornar. Tomando
esta definición podemos hacer la analogía de la manzana dañada que degrada a
todas las que estén a su alrededor; así es la corrupción en la sociedad,
degrada ese lado humano que es correcto, ético, justo y exaltando nuestro lado
egocéntrico, deshonesto, injusto, y anti-ético
La CORRUPCIÓN de
los líderes políticos en todos niveles del gobierno, esta corrupción afecta el
desarrollo económico y cultural de la sociedad. La problemática de construir
una sociedad con unos individuos afectados por el fenómeno del engaño y la traición,
conlleva a que se pierda el ejercicio de un poder equitativo, justo y democrático.
La
corrupción acaba con la identidad de las culturas y fracasa con la construcción
de una ética del pueblo, así mismo podemos decir que con este problema llegamos
a la discriminación de las personas en todos los factores socio
políticos básicos de los ciudadanos.
La
corrupción impide el crecimiento económico y social en un país. Hoy existe un
consenso en el mundo sobre la corrupción en los organismos del Estado, frenando
el crecimiento económico y perpetuando la pobreza. Según el Banco Mundial “la
corrupción es el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social de un
país” (2010, p. 218), menoscaba los recursos que el Estado utiliza para
satisfacer las necesidades de los ciudadanos, recursos que obtiene a través de
programas de acción social encaminados a solucionar una problemática. Existen
múltiples causas para la presentación de este flagelo, sobre – regulación
administrativa (exceso de trámites), lentitud de la Administración Pública (la
cual, induce a la compra de funcionarios, para agilizar decisiones), bajo ninguna sanción disciplinaria ó penal a
funcionarios corruptos, leyes muy laxas, empresas y dispersas, falta de
controles internos en las entidades públicas, débil rendición de cuentas de las
entidades a los ciudadanos, desigualdad en la distribución del ingreso, bajos
niveles educativos y una protección débil a la libertad de expresión (Foro
Económico Mundial, 2011 – 2012). En Colombia, la corrupción le cuesta al Estado
nueve (9) billones anuales, alrededor de 1.6% del Producto Interno Bruto (PIB);
la situación presentada da como resultado, la fuga de recursos, que se resume
en estancamiento competitivo (Procuraduría General de la Nación, 2010). El
fenómeno de la corrupción se instala en el ejercicio del poder y también en la
delincuencia económica, aunque es cierto que la mayor preocupación se centra en
el sector público, puesto que si bien el poder de corromper suele estar centrado
en quien puede vencer voluntades, y para ello es necesario dinero o algo
similar, no es menos cierto que frente a ello sólo se puede oponer, además de
la transparencia, un sistema de prevención y un modelo de justicia
eficaz, y lo mejor de la naturaleza humana, la moralidad. La famosa frase de
Lord Acton, según la cual «el poder
tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente», nos permite
sostener que un sistema no democrático resulta esencialmente corrupto, pero la
democracia no inmuniza contra las prácticas corruptas, cuya generalización
suele socavar la legitimidad del sistema. Había un viejo axioma que se venía
repitiendo que consiste en que sin democracia no hay progreso real. Hoy,
algún gigante asiático nos puede intentar demostrar lo contrario, más no
podemos caer en el error. Sólo la democracia y la transparencia pueden asegurar
un mínimo de legitimidad en el ejercicio del poder. Lo demás es mero
autoritarismo, algo corrupto por esencia.
Por
muchos años este ha sido un país pobre, con un gobierno pobre, con bastante
competencia política y una fuerte tradición crítica hacia sus gobernantes. No
daba para serruchos ni robos grandes. Aunque no por virtud más bien por celos y
por odios sus políticos hasta cierto grado se fiscalizaban mutuamente. Además,
la pequeña escala de la clase acomodada hacía muy visible cualquier ascenso
repentino a la riqueza. No fueron corrientes los casos de gobernantes que
salieron ricos tras ejercer el poder. Y los burócratas, mucho menos.
En las tres últimas décadas el panorama ha cambiado: el país y el Gobierno se han enriquecido mucho, y la sociedad ha sido ahogada bajo la urbanización masiva y la democratización.
Han aparecido nuevas tentaciones y oportunidades en un nuevo ambiente.
En las tres últimas décadas el panorama ha cambiado: el país y el Gobierno se han enriquecido mucho, y la sociedad ha sido ahogada bajo la urbanización masiva y la democratización.
Han aparecido nuevas tentaciones y oportunidades en un nuevo ambiente.
Es
necesario hacer distinciones. Clientelismo y corrupción no son la misma cosa,
ni la una siempre deriva de la otra, ni se explica por ello. El clientelismo
puede tener un nexo con la corrupción, pero no siempre es sencillo.
Los casos
más recientes de la historia de Colombia indican que nosotros como ciudadanos
permitimos que los corruptos jueguen con el futuro de nuestra nación generando
reducción de la inversión social y el progreso de la misma, debemos volvernos
actores activos donde aprovechemos los mecanismos de veeduría y control para
que los recursos del heraldo público se inviertan en el desarrollo de la
comunidad.
Para
poder lograr una eficacia de un desmonte gradual de la corrupción, se debe
tener parámetros de control eficiente y puesta en marcha de una rendición de
cuenta eficaz y transparente, lo cual genere un consenso optimo, en la cual
debe primar el bien común sobre el personal, ya que los funcionarios de alguna
manera perciben recursos por la administración de los recursos públicos, por
ende deben de cumplir a cabalidad con su labor, para eso se debe fundamentar
que cada labor tiene una remuneración satisfactoria, y como manera de severidad
seria la reintegración total del monto presuntivo y el pago de la restricción
en medida intramural.
La corrupción es un círculo vicioso en el cual
siempre que haya intereses, ambiciones, dinero de por medio, habrá personas corruptas
y otras dispuestas a dejarse corromper. Solo cuando cambiemos de mentalidad,
cuando dejemos de pensar solo en nosotros mismos, dejando de ser oportunistas,
cuando todos empecemos a pensar en el bien común, en construir un mejor país,
entonces podremos tener una Colombia sin corrupción.
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